14.06.2013 19:35

La soledad de la Policía

 

Javier Vázquez es una identidad operativa de un Inspector jefe de Cuerpo Nacional de Policía español (CNP), que desde 1993 realiza labores como “Agente Encubierto” tanto en España como en países árabes.

Tribuna de Opinión / Por Javier Vázquez, inspector jefe del CNP

 

Han pasado las últimas semanas, los últimos días, como un vértigo de pesadilla.

Atentado brutal, emoción contenida, informaciones contradictorias, ira popular, elecciones atormentadas, investigación urgente y eficaz de la Comisaría General de Información, detección de los terroristas confirmadísimos (no presuntos como algún lerdo ha escrito), suicidio fanático, muerte de un digno policía después de una conducta heroica y ejemplar de los GEO, reconocimiento personal del Rey...

...y después de todo esto... ¿qué vamos a hacer?

¿Van a entender los políticos que al margen del partido en que militen, su deber es proteger a todos los ciudadanos, con más medios y policías?

¿Que es esa su función y que todo lo demás es aparentar en lugar de resolver?

¿Van a comprender, por fin, que los policías no son de un signo u otro y que no es un verdadero policía el que esgrime su carné de partido para auparse en el escalafón?

¿Que les interesa más: una policía fiel o una eficaz?

¿Se va por fin a atender a los analistas que señalaban al “fundamentalismo islamista” como un altísimo riesgo potencial, o se va a seguir creyendo que es mejor el que dice lo que su jefe quiere oír: ”En España solo interesa ETA, y yo solo entiendo de ETA, de moros no se nada”?

¿Se va por fin a dotar de “medios serios” a las unidades policiales que investigan, vigilan y detienen a estos terroristas o van a seguir comprando y “vendiendo” motos"?

Son demasiadas preguntas y posiblemente algunas bastante molestas, pero a partir de ahora, una vez que se ha demostrado que la inmensa mayoría del factor humano policial ha dado la talla con creces, hay que atreverse a transformar profundamente medios, sistemas y procedimientos.

Pero también se debe reflexionar sobre determinadas conductas sociales.

Alguien alguna vez debe explicar a ciertos “periodistas de investigación”, que con ciertos alardes de conocimientos como el proceso seguido para rastrear llamadas desde teléfonos móviles con tarjetas prepago, se ha hecho un tremendo e irreversible daño a muchos años de trabajo y métodos investigativos cuyas lamentables consecuencias aún no se pueden evaluar.

¿Como es posible que ningún directos de medios, ningún responsable político o policial no explique esto?

¿Cómo se puede contar pormenorizadamente paso a paso todo el proceso de seguimiento de las llamadas? ¿Es que estamos locos?

¿Somos tan irresponsables que decimos a los terroristas como hemos seguido su pista para que cambien de hábitos y vuelva a costar años encontrar nuevos fallos en su conducta?

Séneca ya dijo que “en la adversidad, hay que tomar decisiones atrevidas” y alguien que ahora no recuerdo sentenció: “No persigas los problemas, soluciónalos”.

A partir de ahora, la sociedad española en su conjunto deberá saber que el futuro no es un regalo, es una conquista y como dice un proverbio precisamente árabe: “La unión en el rebaño, obliga al león a acostarse con hambre”.

Hace falta una catarsis social que haga posible que los servicios de inteligencia actúen con un mínimo de coordinación, que no se guarden sus secretitos como pueblerinos provincianos que solo quieren para ellos la “receta de la tarta”.

CNI, Guardia Civil y Policía Nacional deben de ir de la mano a los servicios de inteligencia de países amigos... y menos amigos.

Basta ya de ir a escondidas y poniendo zancadillas unos a otros --”no te fíes de estos que luego se lo dicen a los yanquis...son unos torpes...mejor trabaja solo con nosotros...”--.

Si no se toma muy en serio este camino, volveremos a cometer los mismos errores de falta de prevención.

Y en este ingrato y anónimo trabajo diario, volverá a quedar patente la soledad de la Policía.

 

 

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